La boxeadora michoacana, Soledad Vargas, peleará por el Campeonato Mundial Silver Supermosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) este 29 de agosto, cuando se enfrente en Naucalpan, Estado de México, a Jacky Calvo.
Luego de haber perdido en marzo pasado el cinturón del IBO en el mismo peso ante la ucraniana Anastasiia Petrenko, en una polémica pelea que se realizó en Bélgica, la originaria del municipio de Apatzingán tendrá su revancha.
“Hay oportunidades que llegan cuando más preparado estás para recibirlas. Hoy tengo la fortuna de disputar el título mundial WBC de peso Supermosca, una oportunidad que en el pasado no se había dado, pero que hoy recibo con mucha ilusión, responsabilidad y hambre de triunfo”.
Cabe recordar que la boxeadora purépecha ya fue campeona mundial dentro del CMC, pero dentro del peso Minimosca, por lo que ahora al subir de división se trata de un nuevo reto en su carrera deportiva.
Respecto a su rival, dijo que Jacky Calvo es una pugilista de calidad y experiencia, lo que le representará un gran reto, pero al mismo tiempo una motivación, aunque aclaró que arriba del ring buscará escribir su propia historia.
“No tengo nada que perder; tengo todo por ganar. Subiré al ring con el corazón, con la convicción de que los sueños se conquistan peleando hasta el último segundo. Voy por todo”, enfatizó la michoacana.
Por otra parte, Sol Vargas reconoció que este combate es especial porque se dará en la tierra donde comenzó su carrera profesional, de tal forma que volver ahora para ir por un campeonato mundial lo toma como un recordatorio de todo el camino que ha recorrido, los sacrificios, las caídas y la perseverancia.
Un añadido
Como un elemento adicional que hará más especial la pelea, es que un día después su hijo, Edwin, peleará en Uruguay por el Campeonato Mundial Juvenil, y aunque por primera vez no podrá estar en su esquina del ring, sabe que estará en buenas manos con su tío.
“Como mamá duele no abrazarlo antes de subir al ring, pero como boxeadora entiendo que los sueños también se apoyan a la distancia. No hay orgullo más grande que ver a un hijo comenzar a cumplir aquello por lo que tanto ha luchado. Ese fin de semana no solo pelearemos por un campeonato; pelearemos por los sueños de una familia que nunca dejó de creer”.