El luchador michoacano, Alocer, reconoció que en el gremio nacional de la lucha libre los deportistas carecen de salud mental, por lo que se ha vuelto común conocer casos donde los atletas se ven inmiscuidos en problemas conductuales.
Ante la proliferación de escándalos, como es el caso de Alberto “El Patrón” del Río, quien recientemente violentó físicamente a su pareja, o el “Cuatrero”, que fue condenado por tentativa de feminicidio, el luchador originario de Zacapu reflexionó la falta de inteligencia emocional que se vive en este ambiente.
“Todo esto viene principalmente de la poca educación psicológica que tenemos como sociedad, sumado a que en la lucha libre luego es más fácil tener acceso a cualquier tipo de sustancia, lo que lleva a adicciones que terminan provocando comportamientos erráticos y que, más allá de manchar la vida del luchador, joden la vida de las personas en general”.
Un ejemplo de lo anterior es Shocker, pues pese a ser uno de los luchadores más populares hace algunos años, terminó estropeando su carrera por su consumo de drogas, lo que a decir de Alocer, es una consecuencia de no contar con herramientas de consciencia social.
Por su parte, la especialista en psicología forense y criminología, Christian Gutiérrez, señaló que los luchadores comparten ciertos rasgos de personalidad agresiva que, dentro del ring, se pueden ver socialmente aceptados, dado que es un mecanismo de defensa psicológico que todos los seres humanos tenemos.
Sin embargo, con el tiempo, la dualidad de identidad puede inclinarse hacia el lado violento del luchador y trasladarlo a la cotidianidad.