Hernán Cresta
Estados Unidos como sede mundialista no ha dado el ancho. A 35 días de que inicie el máximo evento del futbol, el país de las barras y las estrellas está muy lejos de alcanzar las expectativas que se habían planteado cuando fueron elegidos como el principal anfitrión del torneo.
Encarecimiento de los servicios, boletos prácticamente impagables, falta de transporte económico y un ambiente lleno de tensión a causa de las políticas antimigratorias y bélicas del presidente Donald Trump, han provocado que el panorama sea gris cuando la Copa del Mundo está a la vuelta de la esquina.
El sector hotelero es uno de los más preocupados, dado que se teme que no se alcance la cifra de 1,2 millones de visitantes que se tenía prevista, pues según datos recopilados por CoSatr Group Inc., hasta ahora solo se ha vendido un 18% de las habitaciones entre el 13 de junio, cuando se disputa el primer partido, y el 19 de julio, cuando se celebra la final.
Y es que más allá de las habitaciones, los aficionados están preocupados y ocupados por tratar de conseguir un boleto para estar presente en alguno de los partidos; sin embargo, lograrlo se ha vuelto toda una travesía compleja, cara y desalentadora.
La FIFA está utilizando un sistema de precios variables y hay entradas para la final que superan los 11.000 dólares, casi siete veces más que la entrada más cara del Mundial de hace cuatro años en Qatar, y se han llegado a ofrecer cuatro asientos por 2,2 millones de dólares cada uno en la reventa.
El medio de transporte también se ha vuelto un obstáculo en ciudades como Nueva York, donde se jugará la final, ya que si no tienes vehículo y los 250 dólares que costará el estacionamiento, las alternativas son utilizar el tren que costará 150 dólares o el autobús que estará por arriba de los 80 dólares.
Por último, la actitud beligerante de Donald Trump también ha influido para que muchos extranjeros se la piensen en viajar a los Estados Unidos, pues prefieren perderse el último Mundial de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo que exponer su integridad.