Las recientes políticas migratorias impulsadas por el gobierno de Donald Trump han encendido alertas a pocos meses del Mundial de 2026, debido a su posible impacto en la organización y asistencia al torneo.
Entre las medidas destaca la exigencia de depósitos económicos elevados para otorgar visas a ciudadanos de algunos países, lo que podría complicar la llegada de aficionados y delegaciones.
Selecciones africanas como Senegal, Costa de Marfil, Túnez, Argelia y Cabo Verde figuran entre las más afectadas, ya que estas disposiciones podrían dificultar su logística y la presencia de acompañantes.
Aunque se analizan excepciones para jugadores y cuerpos técnicos, estas no aplicarían para familiares ni seguidores, lo que afectaría el ambiente en los estadios.
Este escenario suma presión a la organización del Mundial, que se celebrará principalmente en Estados Unidos y enfrenta nuevos retos para garantizar la participación y acceso de miles de personas.