Hernán Cresta
En los alrededores del Lago de Pátzcuaro, el canotaje no solo es una disciplina deportiva, sino también un símbolo de pertenencia que las comunidades protegen y se encargan de ir transmitiendo a las nuevas generaciones.
Desde hace tres décadas, este deporte se fue formalizando en lugares como la Isla de Urandén de Morelos y Erongarícuaro, de donde han surgido deportistas que han alcanzado la gloria internacional como Everardo Quirino, Rigoberto Camilo y Guillermo Quirino.
El entrenador de la selección michoacana de canotaje, Juan Carlos León Quirino, desglosa que todo empezó a modo de práctica, pero poco a poco fueron inyectándole metodología al trabajo deportivo, por lo que, con el paso del tiempo, Michoacán se convirtió en un referente de la disciplina.
Sin embargo, resaltó que el aspecto cultural es algo que también fue fundamental para que los jóvenes de la región hicieran estallar todo su potencial arriba de la canoa. “A los alrededores del Lago de Pátzcuaro la mayoría de la gente se dedica a la pesca, entonces siempre han tenido contacto con el agua, y eso de alguna manera ayuda porque te familiarizas con tu entorno, y por ejemplo los canoístas, a comparación de alguien que no es de estas tierras, no le tienen ningún temor al agua”.
Pero como en todos los deportes, el instructor apuntó que el verdadero recurso es el entrenamiento diario y el tener la convicción de ser los mejores en cada una de las competencias a las que asisten. Aunque no le gusta hablar de números, compartió que el objetivo en la próxima Olimpiada Nacional es regresar a casa con medallas, y para ello, se ha conformado una selección de 18 canoístas que estarán representando a la entidad en Mérida, Yucatán.