La selección de Bolivia mantiene firme su objetivo de regresar a una Copa del Mundo, algo que no consigue desde 1994, por lo que ha puesto énfasis en la preparación mental de cara al repechaje rumbo al Mundial de 2026.
El conjunto sudamericano inició su concentración en Monterrey, donde trabaja no solo en lo físico y táctico, sino también en el aspecto psicológico, considerado clave para afrontar la presión de los partidos decisivos.
El equipo boliviano es consciente de que se encuentra ante una oportunidad histórica para romper una sequía de casi tres décadas sin justa mundialista, por lo que ha reforzado la mentalidad del grupo como uno de sus principales pilares.
El repechaje representa la última vía para alcanzar el torneo que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, escenario en el que Bolivia buscará concretar un anhelo que ha permanecido vigente durante generaciones.
Jugadores y cuerpo técnico coinciden en que el factor mental puede marcar la diferencia en encuentros de alta exigencia, por lo que han priorizado la confianza, la concentración y la fortaleza emocional como parte de su preparación.
De esta manera, Bolivia encara su desafío con la mirada puesta en hacer historia y volver al escenario mundialista después de 30 años de ausencia.