En la calle

Wilfred, la leyenda nigeriana que le hizo frente al racismo

Por: | 20 febrero, 2026

Mientras más lo insultaban, él más atajaba. El racismo en el futbol europeo sigue sin erradicarse, solo se maquilla o se simula. Sin embargo, en la década de los 90´s, hubo un portero nigeriano que le hizo frente desde los tres palos: Wilfred Agbonavbare.

Resiliente como pocos, los gritos provenientes de la tribuna poco le afectaban. Y no es que validara lo que ahí sucedía. No. Simplemente optaba por hacer su trabajo de la mejor manera para demostrar que ese “negro cabrón” -como lo solían llamar- tenía la capacidad de arruinar la fiesta de los rivales de la liga española.

“Es la gente chillando, no pasa nada”, explicaba el guardameta ante los medios de comunicación cuando le preguntaban sobre las expresiones racistas. Curiosamente, fue en la cancha del Santiago Bernabéu, la de ese Real Madrid que ahora sí se escandaliza por lo que vive su futbolista Vinicius Jr, donde Wilfred sufrió más discriminación por su color de piel.

“Negro, cabrón, recoge el algodón” y “Ku, Klux, Klan”, fueron dos canticos que los hinchas “merengues” corearon a placer durante un partido en el año de 1993 contra el Rayo Vallecano de Agbonavbare. Pero los agravios sirvieron de nada, pues en aquella ocasión el humilde equipo madrileño le arrebató el empate al gigante de la ciudad.

Que el portero nigeriano se haya convertido en leyenda del Rayo parece que ya era una cosa predestinada. Si había una trinchera donde Wilfred podía decir abiertamente que en España había racismo y nadie hacía nada por impedirlo, era precisamente la grada más antifascista de toda la primera división del futbol español.

Su estadía en el club fue de seis años (1990-1996). Durante ese lapso, el arquero acumuló 113 partidos, y aunque seguramente técnicamente no fue el mejor en la historia del equipo, sus valores lo convirtieron en un emblema de la institución.

A once años de su fallecimiento, por el barrio todavía se siguen viendo pintas donde figura su rostro lleno de pundonor, coraje y carisma; todo al mismo tiempo. Cuando a la gente de Vallecas se le pregunta por él, unánimemente se responde que “Wilfred es eterno”, como lo sigue siendo la lucha contra el racismo.

 

 

 

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