Los Halcones Marinos de Seattle tomaron revancha deportiva once años después al vencer con autoridad 29-13 a los Patriotas de Nueva Inglaterra en el Super Bowl LX, el cual se disputó en el Levi´s Stadium de Santa Clara, California.
Desde el primer cuarto, Seahawks mostró una defensiva sólida que no permitía que la ofensiva de los Pats avanzara más allá de la mitad del campo, por lo que poco a poco las ideas de Drake Maye como mariscal de campo se fueron agotando.
Si bien en los primeros dos cuartos Seattle no logró concretar ningún touchdown, aprovecharon las oportunidades de gol de campo para irse al medio tiempo arriba por 9-0. En el arranque del tercer cuarto, la situación no fue distinta, y de nueva cuenta con una patada sumaron otros tres puntos para poner la pizarra 12-0.
En el último episodio, por fin llegó la anotación, y fue del lado de los Marinos, quienes empezaban a encaminarse a su segundo trofeo Lombardi en sus 50 años de historia. Los Patriotas todavía montaron resistencia con una respuesta de touchdown, pero sería insuficiente, pues una intercepción en el peor momento los derrumbó moralmente.
Por si algo faltara, en una recuperación de balón tras una jugada defensiva agresiva de los Seahawks, Uchena Nwosu corrió a placer para incrementar la ventaja que, para ese momento, ya era una paliza memorable.
Más con dignidad que con buen coecheo, New England consiguió el touchdown de la honra para cerrar el partido 29-13, marcador suficiente para sellar la venganza por la que esperaron los Halcones Marinos más de una década.


