No hubo milagro en Denver. En un partido cerrado en el que las condiciones climáticas complicó el desarrollo del mismo, los Patriotas de Nueva Inglaterra derrotaron 10-7 a los Broncos de Denver para así acceder al Super Bowl LX tras sietes años de ausencia.
Con la fractura de Bo Nix la semana pasada en la ronda divisional, los Broncos tuvieron que nadar a contracorriente desde el inicio al tener que alinear al QB suplente, Jarrett Stidham.
Sin embargo, en el primer cuarto los locales estaban sorprendiendo con un touchdown que los puso arriba, pero a partir de ahí, la ofensiva de Denver poco a poco se fue debilitando.
En contraparte, la defensiva de los Broncos hizo un juego redondo, lo que permitió que por varias series anularan los embates de Nueva Inglaterra.
No obstante, fue el propio Jarrett Stidham quien terminó equivocándose dejando un balón suelto en la zona roja, situación que no desaprovechó Patriotas y empató el juego 7-7.
Para el tercer cuarto, los visitantes lograron conectar un gol de campo con el que se fueron arriba en la pizarra 10-7, y aunque Denver intentó reaccionar, su avance por tierra o aire era casi nulo.
Por si algo faltara, la nevada fue inevitable y el juego se volvió accidentado, a tal grado que los Broncos no pudieron concretar un gol de campo que les hubiera permitido empatar el partido y llevarlo al tiempo extra.
Con una intercepción faltando poco más de dos minutos en el reloj, Denver cavó su tumba y se resignó a ver cómo los Patriotas se consagraban campeones de la Conferencia Americana y se convertían en el primer invitado al Super Bowl.