Tres personas fallecidas, treinta heridos y más de 400 jóvenes detenidos, es el saldo que han dejado las movilizaciones que han tenido como sede Marruecos, país que se encuentra albergando la Copa Africana de Naciones y que se prepara para recibir el Mundial del 2030.
Si bien el futbol es el deporte más popular del país, a la juventud de dicho país no aprueba que el gobierno esté destinando más dinero para el entretenimiento que para cubrir necesidades básicas como lo son la educación y la salud.
Por ello, bajo la organización del grupo anónimo conocido como GenZ 212, los marroquíes han estado realizando diversas manifestaciones en las calles, lo que ha provocado enfrentamientos con la autoridad, dejando como consecuencia muertes y detenciones.
El enojo social se incrementó desde septiembre pasado, cuando ocho mujeres fallecieron en un hospital de Agadir durante un proceso de parto, lo que evidenció la falta de infraestructura y personal de salud.
Asimismo, los inconformes han levantado la voz para rechazar que el Estado marroquí esté despilfarrando los recursos públicos con la construcción de cuatro estadios (Príncipe Moulay Abdellah, Moulay Hassan, Olímpico de Rabat y Al Medina), además de renovar otros tres (Adrar, Mohammed V y Tanger Grand Stadium) para poder cumplir con los requisitos que exige la FIFA.
El torneo continental ya concluyó en su fase de grupos, y aunque Marruecos está teniendo una buena participación al encabezar su sector con siete unidades, las protestas no cesan y se espera que se sigan intensificando pese al intento del gobierno de contenerlas.